07:34 h. Lunes, 20 de Noviembre de 2017

coopgeneratio

TESTIMONIOS DE VIDA

La prueba material eficiente de que somos una empresa social con sentido humano.

Los profesores Eulogio Silverio y Antonio Rodríguez Pilier, presidente y tesorero, respectivamente, del grupo cooperativo de Ahorro, Crédito y Servicios Múltiples "Generatio Nova" COOPGENERATIO, visitaron recientemente la Escuela Padre Fantino, en el Municipio de Constanza, donde impartieron una Jornada Educativa a más de 30 socios y socias.

Al finalizar la ardua jornada, los profesores Silverio y Rodríguez Pilier procedieron a entregar a los socios y socias allí presentes préstamos que los liberaron de las manos de usureros locales que les imponían terribles tributos. En uno de los casos, por citar solo uno de los tantos que se ventilaron, el usurero le había prestado 150,000 mil pesos, ya que el socio tenía la esposa interna en una clínica de La vega, a punto de morir por falta de una operación que no podía costear por sus propios medios. 

Consejo de Administración  |  02 de Marzo de 2015 (20:16 h.)
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El interés que le impuso fue de un 120% anual, un 10% mensual, generando un interés de 15,000 mil pesos cada mes, mientras el capital prestado permanecía intacto. Situación que se prolongó por casi cuatro años y medio.  

Este círculo vicioso, llevó a nuestro hermano cooperativista a entregarle un pequeño camión que poseía, para movilizar los pollos de su pequeña granja,  una camioneta y finalmente un motor propiedad de su esposa, todo ello, por concepto de intereses vencidos. El último golpe contra nuestro noble hermano, estaba preparado, pues el cruel usurero se disponía a despojarlo de la modesta casita donde este vivía con su esposa y sus tres hijos menores de 10 años. 

La situación descrita obligó al hermano cooperativista a extrañarse de su patria hacia los Estados Unidos, dejando tras de sí, esposa, hijos, negocios y la escuela a la que había entregado parte de sus mejores años como maestro.

A mediados de febrero del 2012, nuestro grupo cooperativo atendió la solicitud de préstamo de este socio en la persona de su esposa. Nos vimos obligados a prestarle 200 mil pesos y buscar el fiscal del municipio para que presionara a este “sanguinario agente financiero informal”, quien reclamaba 75 mil pesos más de los que se les estaban ofreciendo. 

Finalmente, el hombre cedió y entregó los documentos de la casa, nosotros los tomamos, pagamos los 200 mil pesos y se lo financiamos a 30 meses, a un interés de 1.5% mensual, 18% anual. La cuota entre interés y capital ascendió a 8,330 mil pesos mensuales. Como se observa fácilmente, el socio pasó a pagar entre capital e interés la mitad de los 15 mil que pagaba anteriormente por los intereses.       

Dos años después de haber entregado este préstamo, la esposa de este socio se puso de pies frente a los socios y socias asistentes a la reunión informativa que realizamos cada año en este municipio a dar su testimonio y las personas que tuvimos la responsabilidad de entregar el financiamiento dos años atrás casi no la reconocimos por las energías y la seguridad que mostraba al hablar. La mujer que conocimos en el 2012 era “casi una sombra” apagada, tímida, insegura, más digna de nuestra lástima que de la solidaridad financiera que le entregábamos.  
 
Si nos hemos atrevido a relatar este y otros testimonios, es porque estamos convencidos de que a través de estos nobles ejemplos y humanas experiencias, aportamos, sin lugar a dudas, pruebas materiales y eficientes de que estamos construyendo una auténtica empresa social, con claro sentido humano. 

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